sábado, 6 de novembro de 2010

25 de Noviembre: Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres

25 de Noviembre
Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres
¡Basta! ¡La violencia contra las mujeres daña, discrimina y mata!




Llamado a la Acción 2010

La Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, a partir de su misión y principios ético-políticos de acción, hoy está más comprometida que nunca con la denuncia de la violencia sexista como una grave transgresión de los derechos humanos de las mujeres y las niñas, como una expresión de extrema discriminación, y como una barrera para el logro de la igualdad de género.

Al mismo tiempo, se ha propuesto relevar este fenómeno como un problema prioritario de salud pública que causa enormes sufrimientos para las mujeres afectadas y sus familias, que demanda recursos a los sistemas sanitarios que las atienden, que tiene un impacto directo en el ámbito laboral y que, finalmente, es un factor que incide en la calidad de vida de la comunidad toda.

Por lo tanto, el Llamado a la Acción del 25 de Noviembre de 2010, titulado “¡BASTA!¡LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES DAÑA, DISCRIMINA Y MATA”, busca convocar a nuestras afiliadas para trabajar en torno al siguiente objetivo:

Fomentar y demandar un mayor compromiso social y de los Estados para la prevención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres y las niñas, para la defensa de sus derechos humanos plenos, y la promoción y protección de su salud integral.

Y como objetivos específicos, se propone:

Promover acciones de interlocución e incidencia frente los actores del Estado para demandar políticas públicas y legislaciones que protejan el derecho de las mujeres a vivir vidas saludables y libres de violencia sexista.

Abrir diálogos y reflexiones en las comunidades para contribuir a eliminar la naturalización de este fenómeno, haciendo conciencia sobre la violencia sexista como una violación de los derechos humanos de las mujeres, y como una muestra de la discriminación milenaria que las afecta.

A partir de estos objetivos, la RSMLAC quiere articular este llamado estrechamente con su Campaña Punto Final a la Violencia contra las Mujeres, coordinada en su fase inicial en cuatro países de la región –Bolivia, Brasil, Guatemala y Haití–, la que se propone aportar a la eliminación de la aceptación social de la violencia contra mujeres y niñas, generando cambios en los patrones culturales y en las creencias que permiten dicha aceptación y naturalización.

Asimismo, constituye un aporte concreto a la campaña mundial de Naciones Unidas, Dí NO a la Violencia contra las Mujeres, lanzada en 2008 por el Secretario General de la ONU, que busca articular esfuerzos internacionales frente a este fenómeno.

La realidad mundial y regional

Diversos estudios realizados tanto a nivel internacional como nacional, han demostrado el estrecho vínculo que existe entre las distintas expresiones de violencia contra las mujeres y el deterioro de su salud integral, es decir, su salud física, emocional y mental. La pérdida de años de vida saludable a causa de la violencia sexista es una constatación realizada por organismos internacionales especializados, mientras que los sistemas sanitarios dan cuenta de una alta asignación de recursos para atender a las víctimas.

Pero, sin duda, la muestra más clara y dramática del costo de la violencia sexista es la vida misma de las mujeres agredidas, que pierde en calidad y bienestar. Y muchas veces es una vida sesgada definitivamente, en casos de femicidio/feminicidio, cada vez más frecuentes.

Pese a ello, las respuestas estatales no han sido suficientes para prevenir, sancionar y erradicar este fenómeno, mientras que en muchos casos la sociedad misma persiste en considerar “normales” las conductas violentas contra las mujeres, sean explícitas o encubiertas, lo que contribuye a la dificultad de la denuncia, a la impunidad de los agresores, y al mayor daño psíquico y físico de las mujeres afectadas, quienes se sienten en gran parte culpables y/o responsables por la violencia que recae sobre ellas.

Según ha señalado Naciones Unidas (Campaña Dí No a la Violencia contra las Mujeres, ONU, 2009), la forma más común de violencia experimentada por las mujeres, a nivel global, es la infligida por la pareja. En promedio, al menos una de cada tres mujeres en el curso de su vida es golpeada, amenazada, forzada a tener sexuales o abusada por su pareja íntima.

Sin embargo, es necesario reconocer la complejidad y magnitud de este fenómeno que adopta distintos rostros: abusos sexuales, violación e incesto, maltrato en la relación de pareja, amenazas e insultos, acoso y coerción sexual, explotación sexual, violencia psicológica, violencia económica, violencias propias de situaciones de conflicto (violaciones masivas, esclavitud sexual, etc.), entre muchas otras formas. A esto se han agregado en los últimos años las violencias vinculadas a la tecnología de las comunicaciones, por ejemplo, la pornografía y las redes pedófilas en Internet.

Todas ellas, sin excepción, tienen un alto costo en términos de la salud integral de las mujeres y niñas afectadas, con daños que pueden ser inmediatos y que en muchos casos tienen consecuencias fatales, como es el femicidio/feminicidio y los suicidios. En otros, las consecuencias pueden prolongarse por muchos años, e incluso toda la vida.

Tan grave es la afectación de la salud por la violencia sexista que, según datos del Banco Mundial, las mujeres entre los 15 y 44 años tienen mayor riesgo de violación sexual y de violencia en el entorno doméstico, que de cáncer, accidentes de tránsito, guerra y malaria. Asimismo, y según la OMS, investigaciones a nivel global sugieren que la mitad de las mujeres que mueren por homicidio, lo hace a manos de su actual o anterior pareja o esposo.

De hecho, el número de femicidios/feminicidios ha permanecido constante e incluso ha crecido en los últimos años en países de América Latina y el Caribe como México y Guatemala (los casos más emblemáticos), Chile, Costa Rica, Argentina y otros. En cuanto a la violencia sexual, se estima que, a nivel mundial, una de entre cinco mujeres, será víctima de violación sexual o de intento de violación, en el curso de su vida.

A partir de esta grave situación, es necesario generar estrategias desde los gobiernos, los organismos internacionales, la sociedad civil, y los sectores directamente involucrados, tales como policía, judicial, educación y salud, además de aquellos vinculados a la condición de la mujer, para que articuladamente respondan al desafío de erradicar la violencia sexista de nuestras sociedades.

Claramente urgen propuestas políticas y programáticas, pero sobre todo respuestas que aborden esta problemática como un tema de derechos humanos, de salud pública y de ciudadanía de las mujeres. Y, sobre todo, como un fenómeno que requiere profundas transformaciones culturales a través de las cuales mujeres y hombres se relacionen desde la igualdad, el respeto y la no discriminación.

Líneas para la acción

Tomando en cuenta la urgencia de generar acciones con impacto transformador, proponemos las siguientes líneas a ser trabajadas por las organizaciones que se involucren con nuestro llamado a la acción:

* No hay derechos humanos universales si las mujeres son despojadas de los mismos, tanto en el ámbito público como en el privado.

* No hay democracia y no hay ciudadanía cuando las mujeres continúan siendo violentadas e incluso asesinadas por el solo hecho de serlo.

* No hay salud integral cuando la violencia sexista destruye el cuerpo y la psiquis de las víctimas.

* No hay sociedad sana y saludable cuando las mujeres continúan siendo objeto de control por parte de los hombres, de la comunidad o de la institucionalidad del Estado.

* No hay abordajes integrales respecto de este fenómeno si no se enfrenta, en primer lugar, las discriminaciones que inferiorizan a las mujeres y niñas, y las hacen proclives a abusos y agresiones.

* No puede omitirse la responsabilidad de los Estados al no proveer acceso efectivo y oportuno a la justicia para las mujeres afectadas, al no sancionar a los agresores, y, sobre todo, al no promover y apoyar los cambios socioculturales necesarios que logren deslegitimar la violencia sexista.

Actividades sugeridas

Para lograr incidir con esta temática en diversos ámbitos, sugerimos las siguientes actividades generales, que deben adaptarse a las realidades de cada país y localidad.

-- Acciones de interpelación frente a los Estados, y en general frente a quienes toman las decisiones acerca de las leyes, programas, normativas y reglamentaciones en los contextos nacionales, para exigirles la puesta en marcha de una nueva institucionalidad que garantice la protección de la vida de las mujeres.

-- Acciones de sensibilización e información frente a la sociedad en general, y a sectores sociales focalizados en especial, con el objeto de poner en su conocimiento las dimensiones complejas del fenómeno de la violencia contra las mujeres y las niñas.

-- Acciones de formación de alianzas y articulaciones sociales con el objetivo de fortalecer una amplia y mancomunada lucha contra la violencia contra mujeres y niñas.

-- Acciones de producción de conocimiento, con el objeto de recopilar, sistematizar y producir información relevante de la situación que ocurre en los países y localidades respecto de esta problemática, la que podrá servir para fundamentar nuevas acciones en el tema.

Más abajo se puede acceder al texto completo del Llamado, con requisitos de postulación, y al Formulario de Propuestas de acción.

Nenhum comentário:

Postar um comentário